2025-12-23 Nofumadores exige al Centro de Acogida Temporal Pinar de San José que impida fumar en los dormitorios y sus alrededores

La asociación reclama a los gestores del albergue de emergencia que actúen para proteger la salud de sus acogidos ante las repetidas quejas de una usuaria sin hogar por la acumulación de humo cancerígeno que agrava sus problemas pulmonares e impide su descanso. 

Nofumadores denuncia que un vacío legal permite que el humo del tabaco entre en los dormitorios del Centro de Acogida de Emergencia Pinar de San José, del Ayuntamiento de Madrid, y reclama perímetros de seguridad para proteger a las personas sin hogar.

Madrid, 23 diciembre de 2025 – Cada noche, cuando Maria, nombre ficticio, intenta conciliar el sueño en el Centro de Acogida de Emergencia Pinar de San José, comienza para ella una vigilia forzada. Comparte dormitorio con otras once personas. Ha entrado allí buscando refugio del frío, descanso y un mínimo de seguridad. Pero en lugar de aire limpio, lo que invade su habitación es el humo del tabaco.


A escasos metros de las camas, otros usuarios salen a fumar a un patio interior, una confluencia de pasillos sin aislamiento ni perímetro de seguridad. El humo se cuela sin obstáculos por puertas y ventanas y se acumula en el dormitorio. María lo respira mientras duerme (o intenta dormir), durante horas.
El olor es persistente, irritante. Le despierta en mitad de la noche. Le quema la garganta. Le impide descansar.

“No puedo dormir. El humo entra continuamente y me despierta de madrugada”, explica. Para alguien que ya vive en una situación de extrema vulnerabilidad, la falta de descanso no es una molestia menor: es una agresión diaria. Dormir respirando humo no es una incomodidad inevitable, es una forma de violencia ambiental ejercida contra quien no tiene alternativa. Maria no puede cerrar la puerta a ese humo. Tampoco puede elegir otro lugar donde pasar la noche.

El centro municipal que debería proteger su salud y su descanso se convierte así en un espacio hostil. No por falta de recursos, sino por una laguna legal que consiente fumar en zonas contiguas a los dormitorios, sin medidas eficaces para evitar que el humo invada los espacios de descanso. El resultado es que personas sin hogar, ya castigadas por la exclusión social y la enfermedad, se ven obligadas a pagar un precio inaceptable por tener un techo: respirar humo de tabaco mientras duermen.

Una ley insuficiente que deja desprotegidos a los más vulnerables

Los centros residenciales temporales no aparecen definidos de forma específica en la Ley 28/2005, lo que genera cierta indefinición jurídica. Podrían encuadrarse dentro de los centros de atención social, categoría en la que no se contempla una excepción para fumar en espacios al aire libre, lo que permitiría interpretar que todo el recinto debería ser libre de humo. Otra posibilidad sería asimilarlos al régimen previsto para centros de mayores o de personas con discapacidad, que solo pueden habilitar zonas para fumar si están claramente señalizadas, ubicadas fuera de las habitaciones y dotadas de ventilación independiente o dispositivos de eliminación de humos.

En cualquier caso, incluso si se considera que estos centros no encajan exactamente en ninguna de estas categorías, la ley ya otorga una herramienta clara a sus responsables. El artículo 7 de la Ley 28/2005 permite prohibir fumar en “cualquier otro lugar” cuando así lo decida el titular de la instalación. Esto significa que la administración o la entidad gestora tiene plena capacidad legal para declarar el centro (incluidos patios interiores y zonas próximas a los dormitorios) como espacio libre de humo con el fin de proteger la salud de las personas acogidas. La inacción, por tanto, no es consecuencia de una imposibilidad legal, sino de una falta de voluntad o de directrices claras en la gestión del centro.

La presidenta de Nofumadores.org, Raquel Fernández Megina, es contundente: “Hay una ley poco precisa que deja desprotegidos a los más vulnerables permitiendo que se produzcan situaciones que jamás deberían darse en un centro de acogida. Cuando el humo se cuela en un dormitorio, deja de ser un problema exterior y se convierte en un ataque directo a la salud”.

Fernández Megina recuerda que la misión de estos centros es precisamente proteger a quienes se encuentran en mayor riesgo social y sanitario. Permitir fumar sin al menos respetar un perímetro adecuado es incompatible con ese mandato: “Dormir respirando humo no puede ser el precio a pagar por tener un techo en invierno. La ley permite esta situación porque no contempla la realidad de los centros de acogida. Es urgente corregirla”.

Nofumadores.org reclama a todas las administraciones implicadas una respuesta urgente y eficaz

Nofumadores.org reclama una actuación inmediata que comience por modificar la Ley 28/2005 para que los centros de acogida de personas vulnerables figuren expresamente entre los espacios especialmente protegidos, equiparables a centros educativos y sanitarios

La reforma debe contemplar el incluir estos centros dentro de aquellos donde se prohíbe fumar y solo poder habilitar zonas de fumadores en el exterior y a un perímetro de seguridad suficiente, como los 15 metros planteados en el anteproyectos de actualización normativa, con el fin de impedir que el humo alcance ventanas, accesos o dormitorios.

Asimismo, la asociación considera imprescindible impedir fumar en patios o terrazas conectados directamente con zonas de descanso y reforzar la supervisión de estos centros, de modo que se garantice un entorno saludable para todos los usuarios. También urge a que las administraciones atiendan de manera eficaz las quejas de las personas afectadas, facilitando alternativas reales de traslado cuando su salud o su descanso se vean comprometidos.

“Ni el Gobierno, ni la Comunidad de Madrid, ni el Ayuntamiento pueden seguir ignorando un vacío legal que expone cada día a personas vulnerables a un riesgo sanitario completamente evitable”, concluye Fernández. “No pedimos nada extraordinario: pedimos que el derecho a respirar aire limpio sea garantizado también a quienes duermen en un centro de acogida”.

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